Nos hemos dado una vuelta por cerdeña, a pedales, subidos en nuestras mariposas, a ras de viento y con mucha energía por desgastar...
Roca, sal, arena, madera, lava, sed, humedad, frío, calor, noche, día... carreteras en una isla llena de contrastes que así hemos degustado, donde nos ha sorprendido la amabilidad de sus gentes, su franqueza y su acogedora sonrisa. Y sobretodo nos ha gustao pedalear... disfrutar sobre las bicis para así sentirnos libres de la terrible quietud a la que siempre nos brinda el viaje sin ellas....
Tanto si os gusta como sino, en unos días pondré una segunda parte....