Y el ciclo sigue su curso, y el Pirineo se muestra precioso de nuevo, colorido, tranquilo, húmedo por fin...y también humeante... Volvemos a casa, recolectamos, apilamos nuestro invierno en forma de leña... de encina, de pino e incluso de boj... recuerdos vivos de otro amigo que de alguna forma deja la montaña.
Asi se presenta el otoño, y sus primeras nieves, como siempre llamando a la puerta, despertando nuevos paisajes por descubrir, ilusiones y madrugones, mochilas cargadas y la quietud del entorno en constante espera por dejarse acariciar entre las huellas de nuestra propia libertad.
Muchos días hablando de nieve, incluso de aludes, paseando por bosques pletóricos como los de Canfranc Estación, abajo, en el valle, tan cerca de casa que incluso la siento como mi casa. ¿Cual es la casa de cada uno??, yo no lo sé, pero estoy agusto aquí, y aquí me gustaría quedarme. Disfrutar de la incertidumbre otoñal, que mejor que hacerlo entre este "humus" natural que hay tras esa ventana desde la que tecleo estas teclas sucias y grises... para que de alguna manera lleguen a su destino.
Y aquí en casa, sonriente, atareado y sobretodo acompañado por la mejor parte de este cuento, que porsupuesto aún está por terminar de escribir, entre las lineas del día a día, de sus sueños, los míos... y los de los dos...
En fin, resumiendo, que a los que os gusten los colores, y sus festivales... el otoño también os llama, y os espera...